"I Concurso Wikanda: Misterios, Enigmas y Leyendas de Andalucía"

Sorihuela del guadalimar

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Artículo admitido a concurso

Voy a hacer un pequeño resumen de los recuerdos que tengo de los utensilios y cosas que disponíamos en Sorihuela del Guadalimar en otros tiempos atrás. Empecemos por la sanidad, disponíamos de médicos, practicantes, comadrona, farmacia, boticario y personas que se dedicaban a arreglar brazos y piernas rotas y descompuestas y otras cosas como hernias.

Religión

Tenía curas, sacristán, monaguillo, convento de monjas y un órgano que tocaba durante la misa y había una banda de música y personas que tocaban instrumentos de cuerda, acordeones... y se formaban guateques (que eran por lo que ahora conocemos como las celebraciones en las casas).

Educación

Había escuelas nacionales y maestros sin título, que daban clases particulares a personas que vivían en el campo, esas clases eran de pago y por las noches daban clases en la casa a personas que no podían asistir al colegio.

Autoridades

Había un alcalde, un juez, municipales, un cuartel de la Guardia Civil, guardas rurales, un pregonero, el cual comunicaba al pueblo todo lo que ocurría en el pueblo (que era como lo que ahora conocemos como los bandos del pueblo).

Comercio

Disponía de toda clase de servicios, tiendas de comestibles de toda clase, fábrica de harina, panaderías, hornos particulares, para cocer el pan las caseras del pueblo, molinos de aceite, carnicerías, pescaderías, tiendas de toda clase, de ropa, de calzado, souvenir y granjas de gallinas y conejos. También había pactos de vacas y todas clases de animales. Había personas en el pueblo que repartían la leche de casa en casa, por todas las calles del pueblo, que se le conocía con el nombre de lecheros. Teníamos droguerías, mercerías, tiendas de tejidos y tiendas de confección, zapaterías, fondas, posadas, casinos, bares, estancos, correos, telégrafos y central de teléfonos para que las personas pudieran comunicarse con el exterior.

Oficios tradicionales

Como sastres, modistas, tejedoras, planchadoras, bordadoras, peluqueras, barberos, zapateros, albardoneros (que eran aquellos trabajadores que hacían las albardas para los burros y las mulas), empleiteros (que eran los que hacían los utensilios de esparto), alpargateros, herradores (eran los que le ponían las herraduras a los burros y a las mulas), los herreros (que hacían los utensilios de de labranza para el campo), hojalateros (que hacían utensilios de hojalata tales como: embudos, sartenes, cucharas, tenedores, sartenes para las matanzas etc... También había esquiladores de burros y mulas, leñadores, carboneros, cisneros, podadores de olivas, labradores, hortelanos, gañanes (que eran los que cuidaban las vacas y los toros), pastores, porqueros (que eran los que cuidaban y guardaban los gorrinos) pastores de la vez, vaquerías, lecheros, fábrica del hielo, helados que vendían con un carrillo de mano y de ruedas. Lo hacían por todas las calles del pueblo, torraores de garbanzos, altramuces, había confitería, pastelería, cine de verano y de invierno y también gasolinera. Tejar de tejas y ladrillos, (que eran como ahora lo conocemos como fábricas), canteras de yeso y cal, jabonerías, silleteros (que eran los que hacían los asientos de enea de las sillas). Carpinteros, albañiles, arrieros (que eran como ahora los conocemos como los transportistas) de transporte a particulares de todas clases, personas que llevaban agua a las casas, cobrando porque no había agua potable y en lugar de eso, había pilares públicos para que los animales bebieran agua y pilas públicas para lavar la ropa. A pesar de que había mucha pobreza, era un pueblo, pequeño pero alegre y feliz. Teníamos de todo, no teníamos que trasladarnos a otros pueblos a comprar nada porque teníamos de todo.

Fiestas populares

Había toda clase de acontecimientos que te lo pasabas muy bien porque era otra forma de divertirse a la que hoy tenemos, por ello, cuando me pongo a pensar lo que era antes el pueblo y en lo que es hoy, me da nostalgia, porque, si quieres comprarte alguna cosa, tienes que salir fuera, porque aquí ya no hay de nada, tan sólo tiendas de comestibles y poco más, me da mucha pena, porque no sólo hemos perdido cosas materiales, sino también hemos perdido las personales, porque sales a ala calle y no ves cuatro personas y eso me llena de tristeza. En fin, esto se ve que ya no tiene arreglo, más que aguantarnos, porque este pueblo es como un pozo que pierde el agua poco a poco hasta quedarse seco. Pero, sobretodo, lo que más echo de menos son las amistades que se tenían antes, teníamos unos vecinos que parecían familia, ayudándose unos a otros y lo mismo pasaba con los niños, y de igual modo en los demás problemas que había y hay hoy en día en la vida.

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